La idea de reforzar materiales resinosos con fibras no es nueva en la odontología. Desde hace varias décadas se han buscado soluciones para mejorar las propiedades mecánicas de las resinas compuestas. Las resinas por sí solas destacan por su estética y capacidad de adhesión, pero históricamente han tenido limitaciones como la dificultad de evitar la propagación de grietas que consecuentemente puedan producir fracturas. Para superar esto, la incorporación de estructuras de fibra dentro de la matriz polimérica surgió como una alternativa prometedora para absorber esfuerzos y redistribuir las cargas masticatorias.
¿Qué es Ribbond y cuál es su promesa clínica?
Entre la diversidad de fibras disponibles, Ribbond ha sido una de las más estudiadas. Se trata de una cinta tejida con un diseño patentado (leno-weave) fabricada con fibras de polietileno de ultra alto peso molecular (UHMWPE). Su estructura abierta en red y su tratamiento previo con plasma permiten que la resina fluida o el adhesivo se impregnen de manera íntima con la fibra, adaptándose fácilmente a la anatomía de la cavidad.
En la odontología restauradora contemporánea, una de las principales indicaciones de Ribbond es el refuerzo, no específicamente del material restaurador, sino de piezas dentales estructuralmente comprometidas o severamente debilitadas (como dientes endodonciados o con cavidades anchas MOD) antes de ser restauradas. Durante los últimos 20 años, múltiples investigaciones, principalmente in vitro, han analizado si la colocación de Ribbond debajo de las restauraciones de resina compuesta incrementa la resistencia a la fractura y si modifica el comportamiento estructural del diente al momento de fallar.
La revisión de Bijelic-Donova et al. sobre fibras
A principios de 2025 se publicó una revisión sistemática y metaanálisis que tuvo como primera autora a la Dra. Jasmine Bijelic-Donova, de la Universidad de Turku en Finlandia. Este estudio buscó evaluar con mayor rigor el verdadero papel de las fibras en dientes con cavidades severamente comprometidas y restaurados con resina compuesta, enfocándose en dos variables principales: la resistencia a la fractura y el patrón o tipo de falla.
Para ello, la revisión analizó las dos principales tecnologías de fibra utilizadas comercialmente:
- everX Posterior (GC): Una resina compuesta reforzada con fibras de vidrio cortas e discontinuas.
- Ribbond (Ribbond, Inc.): La cinta tejida bidireccional de polietileno de ultra alto peso molecular (UHMWPE).
Además, para evitar sesgos por la anatomía y las fuerzas que soporta cada grupo dental, los autores dividieron los análisis en dos subgrupos adicionales específicos: premolares y molares.
Papel de Ribbond en molares
A pesar de que en esta revisión de Bijelic-Donova et al. hay informaciones muy valiosas en cada uno de los subgrupos analizados, quise enfocarme exclusivamente en lo que encontraron al utilizar Ribbond en molares. Esta es la indicación más frecuente en el día a día y, al mismo tiempo, los molares son las piezas que soportan las mayores cargas masticatorias del sistema estomatognático.
En términos generales, el metaanálisis encontró 7 estudios in vitro que evaluaron Ribbond en molares con cavidades amplias. Los datos muestran que el uso de Ribbond en el procedimiento restaurador incrementó estadísticamente la resistencia a la fractura en comparación con las restauraciones de resina compuesta convencionales, con un aumento promedio en la resistencia de aproximadamente 250 Newtons.
Sin embargo, frente a estos datos numéricos, considero totalmente oportuno realizar dos cuestionamientos clínicos fundamentales:
- La prueba de resistencia a la fractura en los 7 estudios fue estática, y esto no simula la realidad clínica: En el laboratorio, estas pruebas aplican una fuerza progresiva y constante a través de una punta metálica esférica de carga hasta reventar el diente. En la cavidad oral, los dientes no fallan por una sola fuerza extrema repentina, sino por fatiga cíclica bajo cargas repetitivas mucho menores durante la masticación. Aunque tres de los siete estudios realizaron termociclado previamente, ninguno sometió las muestras a simulación de masticación o fatiga mecánica cíclica antes de la prueba final de fractura.
- Valores fuera de la fisiología humana: En estos 7 estudios, los molares comprometidos que se restauraron únicamente con resina compuesta (grupo control sin fibra) registraron un promedio aritmético aproximado de las medias de 1240 Newtons (con estudios que registraron desde ~700 N hasta más de 1700 N). Esta cifra sobrepasa por mucho la fuerza máxima de mordida humana en la zona molar en condiciones normales, la cual rara vez supera los 600 – 800 N.
Una prueba estática hasta fractura es muy importante porque permite comparar materiales y técnicas restauradoras, pero reproduce de forma limitada el comportamiento de un diente sometido durante años a cargas cíclicas.
Por ello, que Ribbond aumente la carga estática necesaria para fracturar el diente demuestra una ventaja mecánica en este modelo experimental, pero no permite determinar por sí sola la magnitud de un eventual beneficio clínico.

Cabe resaltar que, desde el punto de vista clínico, la resistencia a la fractura medida en Newtons no debería interpretarse de forma aislada. El patrón de fractura es igualmente relevante, porque determina en buena medida si el diente puede ser reparado. Dicho de otra forma, la preocupación clínica central no es cuánta fuerza soporta el diente antes de destruirse, sino si la fractura ocurre por encima del límite amelocementario (reparable) o si se extiende hacia la raíz (no reparable/catastrófica).
Ribbond en molares: ¿Produce realmente una fractura reparable?
Los autores de la revisión de Bijelic-Donova et al. son bastante positivos afirmando que el uso de refuerzos con fibra orienta el fallo del diente hacia un modo de fractura más favorable o reparable. En el resumen y en las conclusiones, los autores afirman (traducido del inglés):
«Ambos tipos de fibra (everX y Ribbond) mejoran la resistencia a la fractura y son igualmente eficientes en cuanto al modo de fractura de los dientes estructuralmente comprometidos»
«Para mejorar el modo de fractura, Ribbond debe colocarse en el piso de la cavidad, …»
En síntesis, el mensaje en la revisión es ese, Ribbond ayuda a tener fracturas más reparables, y esto se ha difundido en diversos espacios académicos y medios digitales. Sin embargo, al examinar detalladamente la evidencia en la que se basa esta afirmación para el subgrupo específico de Ribbond en molares, los datos generan dudas.
De los 7 estudios en molares con Ribbond, solo 3 aportaron datos que permitían comparar las fracturas favorables/reparables con las desfavorables/no reparables entre los grupos con y sin fibra. Además, ninguno de estos estudios primarios aplicó pruebas de estadística inferencial (como Chi-cuadrado o la Prueba Exacta de Fisher) para demostrar si la proporción de fracturas reparables en el grupo con Ribbond era estadísticamente significativa en comparación con el grupo sin fibra. Por lo tanto, decidí hacer un análisis a posteriori con pruebas estadísticas en esos 3 estudios y obtuve lo siguiente:
• Akman et al. (2011): Mostró una clara ventaja a favor de Ribbond, ya que en el grupo control (solamente resina) el 10% de las fracturas fueron reparables, mientras que, en el grupo reforzado con Ribbond en el piso de la cavidad, el 80% de las fallas fueron de tipo reparable. En mi análisis post hoc la prueba exacta de Fisher mostró una clara asociación estadísticamente significativa (p = 0.0055).
• Garlapati et al. (2017): Mostró que el 100% de las muestras en todos los grupos analizados (grupo con y sin fibra) sufrieron únicamente fracturas favorables o reparables por encima del límite amelo-cementario; por ende, la incorporación de Ribbond no produjo ningún cambio ni diferencia en el patrón de falla (p = 1.00).
• Sáry et al. (2019): Mostró que mientras el grupo de resina sola presentó un 20% de fracturas reparables, la colocación de Ribbond en la base logró elevar el porcentaje a 40%. Dicho de otra forma, con Ribbond más de la mitad de las fracturas (60%) aún fueron catastróficas. La prueba exacta de Fisher que realicé no mostró asociación estadísticamente significativa (p = 0.3008).
Evidentemente, ante estos hallazgos, sacar una conclusión está difícil. De los 7 estudios in vitro, solamente 3 aportaron datos que permitían comparar específicamente la proporción de fracturas reparables entre Ribbond y el grupo sin fibra, y en mi análisis exploratorio a posteriori, solamente la comparación realizada con los datos de Akman et al. mostró una asociación estadísticamente significativa entre el uso de Ribbond en el piso cavitario y una mayor proporción de fracturas reparables.

Entonces, ¿podemos recomendar Ribbond?
Si me lo preguntan, hoy por hoy, basándome solo en la revisión de Bijelic-Donova, no podemos afirmar con suficiente robustez científica que la colocación de Ribbond en el piso cavitario aumente la probabilidad de obtener fracturas reparables en molares estructuralmente comprometidos.
La evidencia actual es escasa y altamente heterogénea. El comportamiento del diente en el laboratorio depende drásticamente de variables metodológicas que no están bien estandarizadas: la velocidad de la punta de carga, la angulación de la fuerza aplicada, el tipo de cavidad, el espesor de las paredes dentarias remanentes, la simulación del ligamento periodontal, entre otras. Además, más estudios deben analizar la fatiga biomecánica con metodologías más cercanas a la clínica real.
Mi recomendación de uso de Ribbond sería bastante cautelosa en cuanto a ventajas demostradas por evidencia científica. Esto no significa que Ribbond deba descartarse como recurso restaurador. Su uso continúa siendo biomecánicamente plausible y los estudios de laboratorio muestran resultados prometedores; lo que todavía no está suficientemente demostrado es que esas ventajas se traduzcan en un beneficio clínico relevante y predecible.
Y en premolares, ¿Ribbond produce fracturas reparables?
¿Y qué ocurre en premolares? La revisión de Bijelic-Donova et al. identifica cinco estudios en los que los grupos con Ribbond presentaron patrones de fractura más favorables. Sin embargo, al revisar los datos originales, la situación vuelve a ser menos clara de lo que parece: solo uno de esos estudios reportó una diferencia estadísticamente significativa, mientras que los demás mostraron principalmente diferencias descriptivas. Además, cuatro de los cinco estudios no simularon el ligamento periodontal. Analizaré esos datos con detalle en una próxima publicación.
C R A C K ! Una manera fácil y resumida de entender las fibras !
Próximamente haré una publicación sobre everX, saludos.
Hola Dr. no se menciona la forma en la que colocaron la fibra? Considero no sería igual que sólo se ponga en la “base” a que tenga contacto con paredes, no sé si mi lógica esté bien?
Buen punto, en la revisión de Bijelic-Donova et al., en 5 de los 7 estudios colocaron solamente Ribbond en el piso de la cavidad en el sentido vestibulolingual, por lo tanto se puede decir que es la técnica más usada. En los otros 2 estudios usaron varias formas de colocación del Ribbond (piso, circunferencial, oclusal,etc). Lo importante es que, en el análisis que yo hice sobre los 3 únicos estudios que evaluaron patrón de fractura (Akman, Garlapati y Sáry), solamente consideré el grupo de Ribbond en el piso de la cavidad, para que no haya algún sesgo precisamente por la forma de colocar la fibra. Saludos Carlos.
Excelente Dr! muy interesante, gracias por el aporte!!
Pronto habrá más novedades sobre fibras en Odontología, saludos